“Léanme los labios: no subiré los impuestos”. Esta promesa fue una de las razones del éxito electoral que llevó a Bush "padre" a la presidencia en 1988 sucediendo así a Ronald Reagan quien dejaba La Casa Blanca después de ocho años.
Años más tarde, acosado por una creciente deuda pública y con un Congreso dominado por los demócratas, Bush se vio obligado a subir los impuestos, rompiendo así la promesa que lo llevó a la Casa Blanca. Esta suba de impuestos no cayó nada bien entre el electorado americano, que en 1992, y por un margen abrumador, eligió a William Jefferson Clinton como el siguiente presidente de los Estados Unidos.
Veinte años mas tarde, durante la campaña presidencial de 2008, Obama cometió el mismo error que Bush-41. “No subiré los impuestos ni un centavo a aquellos americanos que tengan ingresos menores a los US$250.000 anuales” (Fuente: Fox News), dijo el entonces senador por el estado de Illinois. “Es mi promesa y es mi intención mantenerla”, agregó. Obama se encuentra hoy a tan sólo cinco meses de romper esta promesa, lo que pone en jaque sus posibilidades de obtener un segundo mandato en la Casa Blanca.
El 1º de Enero de 2011, el Congreso de los Estados Unidos dejará sin efecto una serie de leyes aprobadas por Bush-43 (antecesor de Obama), quien otorgó un gran número de rebajas impositivas, tanto a ciudadanos como a empresas, para incentivar el crecimiento económico tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Estas leyes entraron en vigencia en los años 2001 y 2003 y caducarán el 31 de diciembre del presente año.
Si el presidente Obama y su Congreso, dominado en ambas cámaras por los demócratas, no extienden estos beneficios impositivos, o no hacen que estas leyes sean permanentes, los Estados Unidos sufrirán la suba de impuestos más grande de su historia. Mas información sobre este tema en www.cronor.net.
CroNor
No hay comentarios:
Publicar un comentario